sábado, 15 de marzo de 2014

Profe, me aburre.

Hoy estuve analizando cómo debe ser la nueva forma de enseñar si las formas de aprender están cambiando... 
No soy de la generación que nació con la tecnología como algo natural. A diferencia de mis alumnos, yo sí me he sorprendido con la llegada del Internet, el uso de la cámara web, el iphone, entre otros. No soy tan joven como ellos; sin embargo, me gusta mucho YouTube y otras cosas supuestamente modernas. Antes mi pasatiempo era leer, y ahora, lo digo con un poco de vergüenza, es ver videos de todo tipo en YouTube y paso de uno a otro con mucha rapidez. Si algo me aburre dentro de los 10 primeros segundos, busco otro y listo. Me he vuelto impaciente, esos dos segundos para cargar el video a veces me parecen horas. En algunas ocasiones el video es bueno, realmente bueno y ni aún así lo termino de ver porque he descubierto otro que llama más mi atención. Mi forma de ser está cambiando... mi forma de actuar, de pensar, la noción del tiempo, mis intereses... 
Ahora, pienso en los estudiantes, que sí han nacido en la época que nada sorprende. Están sentados, no todos por decisión propia, frente a un profesor. Tal vez este profesor es aburrido y habla sin parar. Él cree que lleva hablando 2 minutos, pero los chicos miran el reloj y han pasado 10. (No creo que un video de 10 minutos tenga éxito en YouTube, es demasiado largo)  Regresando al aula, aquí no existe la opción pasar a otro video. No podemos poner Mute, Stop, cerrar la ventana... abrir otra... bueno, puede ser que exista las opciones: pensar en otra cosa, empezar a jugar con lo que tengo en la mano, hablar con mi amigo que se sienta a mi lado o simplemente soñar...
Entonces, ¿qué debemos hacer los profesores? ¿debemos hablar menos? Definitivamente sí. ¿Debemos competir con las nuevas tecnologías, que ya no son tan nuevas, pero para muchos profesores sí? ¿qué hacer? ¿Cambiar? ¿Cambiar cómo?


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