jueves, 2 de mayo de 2013

¿Y DÓNDE ESTÁ EL LIBRO DE FELICITACIONES?

Uno de mis grandes martirios es hacer trámites. Toman tiempo, te quitan el buen humor y la paciencia, son aburridos... es decir, para mí hacer todo tipo de transacción o trámite de documentos me resulta engorroso.
Recuerdo mis primeros trámites para matricularme en la academia de inglés. Hacer una cola aquí, luego correr hacia la otra fila, recoger un papel, hacer un pago, esperar en otro lugar para recoger el libro... ¡qué aburrido! Me preguntaba por qué este proceso no podría ser más ágil sin necesidad de tanta fila, espera y desespero.
Hacer los trámites de certificados de estudios o de mi título... otra tortura. Hay que cruzar los dedos para que la señora que atiende esté de buen humor y atienda sin desprecio. Luego a esperar no sé cuántos días útiles, estas fotos no sirven, este papel está doblado, firma aquí, pide perdón, etc.
Tuve la mala suerte de ser atendida por una chica malcriada en la RENIEC de Jesús María. Para sacar un certificado es necesario hacer el pago en el Banco de la Nación y llenar un papelito. En este tú señalas qué tipo de certificado necesitas: de nacimiento, de matrimonio, defunción, etc. Después de tanto tiempo, llegó mi turno. La señorita tipeó el nombre y con una mirada de odio me dijo: ¡No está acá! El año que tú me dices no hay y me leyó todos los homónimos con fastidio. Pasado un tiempo de preguntas de mala gana y mis respuestas, se dio cuenta que yo no buscaba un certificado de nacimiento sino uno de matrimonio. Repentinamente su trato déspota desapareció, bajó la cabeza, se puso roja y me dio rápidamente el documento que necesitaba. ¿Para qué nos hacen llenar el bendito papel si no va a ser leído? "Muy amable, señorita. Me acaba de arruinar minutos preciosos de mi vida con su trato de "m", pensé.
Hoy fui al banco a hacer un depósito. Para ser más específica, porque esto merece ser destacado, fui a Scotiabank de Alfonso Ugarte. Había cola y pensé: "Oh no, otra vez a esperar". Sin embargo, la fila avanzó rápidamente y cuando llegó mi turno recibí un servicio muy bueno.
Es raro, pero en el camino de regreso tenía una sensación de felicidad inexplicable. Será que estoy tan acostumbrada al trato grosero de algunas personas que esta amabilidad natural de quien me atendió en la ventanilla me alegró el día. ¿Dónde está el libro de felicitaciones? Al parecer no hay.
Cuando llegué a mi casa entré a la página web de Scotiabank y hay una sección para enviar mensajes. Las opciones son: consultas, sugerencias, quejas, reclamos. No había una sección para comentarios agradables, así que entré a consultas y envié mis felicitaciones.


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