jueves, 5 de mayo de 2011

SER ODIADA

Un día alguien me comentó que los profesores debemos ser las personas con más carga negativa en el mundo, con el aura más contaminado y con un karma aterrador. Todos los males juntos, según su teoría, son nuestros porque recibimos el odio de los alumnos. Me quedé pensando y llegué a pensar en esa posibilidad. Hoy, me di cuenta que no es así. Me da la impresión que son los policías con la mayor carga negativa debido al odio de los que transitan las calles limeñas en hora punta. El odio es general: choferes y peatones.
Hoy, a las 9.00 am estaba en San Isidro tratando de cruzar la Javier Prado. La cantidad de carros que pasan a esa hora es muy grande y la cantidad de gente que se dirige a trabajar asusta. Todos andan medio locos: carros desesperados por cruzar las intersecciones antes que la policía se dé la vuelta, autos que intentan escapar y quieren voltear como sea a la derecha o a la izquierda, gente que está por llegar tarde al trabajo y espera para cruzar la pista como se pueda... Sí, porque cruzar las intersecciones de Javier Prado puede tomar algunos minutos que parecen horas. Y entiendo a los pobres choferes que se encuentran también esperando que la gentil policía se digne a mirarlos porque a diferencia de las personas, no pueden correr despavoridos tratando de llegar al otro extremo.
La gente se altera, los carros parecen criaturas monstruosas y las calles limeñas, un concierto de insultos y bocinas desesperadas.
Entonces pienso, prefiero el odio de los alumnos; además no es odio puro, es algo momentáneo y es soportable, pero el odio de la gran cantidad de ciudadanos que salen de sus casas todos los días, eso sí que no.

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