lunes, 30 de mayo de 2011

¿ME PRESTAS TU BAÑO?

Desde que tengo uso de razón, he sabido que para usar ciertos servicios higiénicos hay que pagar. Cuando era pequeña quise abrir mi propio negocio en mi casa alquilando el baño a mi familia. No resultó. "50 céntimos y te doy un poquito de papel", mi mamá me miró con indignación y me dijo: "Fuera de acá que yo pago el agua y compro el papel higiénico". Me arruinó el negocio, pero siempre pensé que podía ser rentable.
He conocido servicios higiénicos de todo tipo, he usado los baños de cines, restaurantes, tiendas, supermercados, museos, silos, grifos (entiéndase como lugares donde venden gasolina y no los caños que usamos para lavar), escuelas, universidades, etc. Entro a los baños por necesidad y por curiosidad.
Unos de los peores baños a los que he entrado han sido los de los grifos: sucios, malolientes, siempre con candado... Pocos tienen papel higiénico, dicen que la gente hasta se roba los rollos inmensos de papel, tienen relaciones sexuales en los baños, se roban las tapas de los inodoros, etc. El de los grifos es gratis y te salva de apuros.
¿Quién no ha usado alguna vez el baño de Metro de Miraflores o el Mcdonalds que está en el parque Kennedy? Ahora, hay un señor de seguridad parado en la escalera porque sabe muy bien que la mayoría de personas que sube por las escaleras no están apuradas por disfrutar de su cajita feliz, sino que corren por llegar a los servicios.
Los supermercados, que antes eran mis amigos porque me dejaban usar los baños de forma gratuita, ahora se han puesto a cobrar 50 céntimos o a exigir que les muestres tu recibo de consumo.
Lo del pago por los baños es comprensible hasta cierto punto. Si es para mantenerlos limpio, con papel higiénico, evitar que la gente se robe los rollos gigantes, está bien. Pero me parece injusto pagar en la playa por baños cochinos y feos. Son silos y he tenido la ocasión de ver cucarachas y bichos de todo tipo. En el centro comercial Real Plaza, hay que pagar por usar los servicios higiénicos asi hayas consumido en el Food Court. 
Cuando fui a Japón, no sé si por el frío o qué, me daba ganas de ir al baño cada dos cuadras que caminaba y para mi suerte, siempre había supermercados o grifos cercanos. Los baños eran impecables, conocí algunos modernos que apenas entrabas las luces se encendían, la tapa se levantaba por sí sola, etc. Creo que todos los que visité tenían en el inodoro botones de colores pasteles (rosaditos, verdes, morados). Presionas un botón y sale agua hacia arriba para lavarte, es increíble. Todos los baños tenían papel higiénico y no había cobrador en la puerta pidiéndote 50 céntimos para que puedas entrar o exigiendo que le muestres tu recibo de consumo. Qué feliz era en esos baños...
Pero bueno, nuestra realidad es otra, así que a seguir pagando...

No hay comentarios:

Publicar un comentario