miércoles, 11 de mayo de 2011

ÉRASE UNA VEZ... (parte 2)

Luego de haber estado en Normalandia y haber fracasado en su intento por mantener una conversación con una bella princesa, el príncipe llega a Estructurolandia... ¿Conseguirá su objetivo esta vez? Veamos si lo logra:

Al cabo de un rato, oyó una risita tras de sí y un nuevo geniecillo le dijo:
-     ¡Pobre príncipe! Esto te pasa porque  no te han aconsejado bien. Te ofrezco la posibilidad de compartir los secretos del mítico país de Estructurolandia. Verás, no basta con repetir las fórmulas mágicas que has leído. Lo que realmente necesitas no es hablar con los libros, sino practicar la lengua oral. Estructurolandia te ofrece aparatos mágicos con los que podrás ejercitarte con ejercicios como éstos:

CONTESTE LA PREGUNTA:
1.       ¿QUIERE IR AL CINE?                                          Sí, QUIERO IR AL CINE.
2.       ¿LE GUSTA IR AL TEATRO?                                 …………………………………………………..
3.       ¿DESEAS TENER MUCHO DINERO?                   …………………………………………………..
4.       ¿PODEMOS HACER EL VIAJE?                           …………………………………………………..

El príncipe, tan aplicado como siempre, practicó día y noche a caballo con su iPOD hasta que llegó, esta vez, a un hermoso palacio donde también había una hermosa princesa y le dijo:
- ¡Hola! ¿Qué tal?
A lo que el príncipe contestó:
-  Me llamo Tenaz. Soy del país de “Iría y lo intentaría”. Tengo una hermana y un hermano. Ella es rubia y él es moreno. Mi hermana tiene diez años y mi hermano tiene dieciocho. Vivimos en un hermoso palacio. El palacio está junto a un lago. En el lago hay muchos cisnes…
La princesa aturdida le interrumpió:
¿Y cómo has llegado hasta aquí?
Y el príncipe le contestó:
- He llegado hasta aquí a caballo.
La princesa, cada vez más sorprendida por esa extraña forma de hablar, decidió dar otra oportunidad al príncipe.
- ¿Y ya habías estado antes aquí?
Y el príncipe:
- No, no había estado antes aquí.
La princesa, algo cansada, continuó:
-  Oye, ¿y cuánto tiempo piensas quedarte?
A lo que el príncipe respondió:
-  No sé cuánto tiempo pienso quedarme.

La princesa, ante semejantes respuestas, pensó que el príncipe estaba enfadado. Ella no le había hecho absolutamente nada. En realidad, acababan de conocerse… Pensó que era bastante antipático y decidió ignorarlo.
El príncipe, nuevamente triste por su fracaso, volvió a adentrarse en el bosque. Ni las fórmulas mágicas, ni los consejos de los geniecillos, ni los numerosos ejercicios practicados, ni sus enormes esfuerzos para realizarlos le habían servido de nada. Empezó a pensar que su empresa era una empresa fracasada, que jamás sería capaz de poder hablar con ninguna princesa… Y, mientras vagaba enfrascado en estos pensamientos, vio a un juglar acercarse…

CONTINUARÁ...

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