martes, 10 de mayo de 2011

ÉRASE UNA VEZ... (parte 1)

Este cuento ha sido extraido de:
http://www.marcoele.com/descargas/expolingua1993_diaz_hernandez.pdf
Está dirigido para profesores que enseñan idiomas o profesores de Comunicación y nos permite reflexionar a partir de una historia divertida cómo debemos enseñar una lengua. Debido a que es un texto largo, he tratado de adaptarlo y lo voy a publicar por partes. ¡Espero que lo disfruten!

“Érase una vez un príncipe valiente y bello que vivía en un hermoso país. Su vida era tranquila, sus súbditos lo querían, pero se sentía algo solo y triste pues a su puerta no había llamado todavía el amor.
Un día nuestro príncipe tuvo un sueño. Un hada maravillosa le dijo que una princesa, en un reino muy lejano, estaba esperando la llegada de su príncipe azul. Pero la princesa, parlanchina y dinámica, sólo se casaría con alguien con quien pudiera mantener largas conversaciones.
Al despertar del sueño, el príncipe decidió emprender viaje en busca de ese reino lejano, en el que, por supuesto, se hablaba una lengua distinta a la suya. Para conseguir el objetivo, el príncipe sabía que debía aprender la lengua de la princesa. Preparó su caballo y sus armas e inició el viaje.
Después de cabalgar varios días y varias noches por tierras desiertas, llegó al reino de Normalandia. Fatigado por las leguas recorridas, decidió descansar junto a un río. De pronto, se le apareció un geniecillo que le dijo:
-          Alteza, sé que va en busca de una princesa para casarse y que para conseguirlo debe ser capaz de conversar con ella.
El príncipe, sorprendido, prestó atención a aquella criatura que tanto parecía saber de su empresa. El geniecillo, amable y complaciente, continuó:
-          Alteza, tengo algo que puede ayudarlo. Se trata de un libro de fórmulas mágicas, elaboradas por los sabios de Normalandia, en el que encontrará las frases más correctas, elegantes y cultas que en este reino existen. Éste le dará la clave para hablar con la princesa. Y si usted necesitara ayuda. Un modesto servidor, fiel transmisor de las fórmulas de nuestros sabios, estará siempre dispuesto a corregir cualquiera de sus errores. Y le entregó el libro mágico que contenía ejercicios como éste:

DIFERENCIA ENTRE ESTILO DESCRIPTIVO Y ESTILO NARRATIVO.
a.       Transforma los infinitivos en el tiempo correcto. Se trata de un párrafo DESCRIPTIVO de E. Pardo Bazán.
(Comenzar) ____________ a amanecer, pero las primeras vagas luces del alba a duras penas nos (lograr)____________ Colarse por las tortuosas curvas de la calle de los Castros, cuando el Sr. Rosendo, el barquillero que (tener) ____________ más clientes […]
b.       Haz el mismo ejercicio. Esta vez se trata de un párrafo NARRATIVO de Miguel de Unamuno.
Y (llegar) ____________ el día de la comunión, ante el pueblo todo, con el pueblo todo. Cuando le (llegar) ____________ la vez a mi hermano, (yo, poder) ____________ ver que D. Manuel […]

El príncipe, después de varios días de intensa práctica, pasó por un castillo en el que había una sonriente princesa. Decidido y emocionado se dirigió a ella, pensando que quizá sería la princesa de sus sueños. Ella se le acercó y le dijo:
-          ¡Hola! ¿Qué tal?
A lo que él contestó:
-          Por la presente le comunico que estoy complacido de saludarla. He recorrido un largo camino. En él habían, perdón, había un sinfín de paisajes interesantes, de edificaciones vetustas y regias, un verdadero mosaico de bellezas sin par. Bello recorrido, experiencia imborrable, perdón, indeleble, en este caso… pasando por las entresijos de la provincia. ¡Uy! Creo que este gerundio es de posterioridad… ¿Crees que es correcto?
Pero la princesa se había quedado absolutamente dormida. El príncipe, descorazonado, tomó las riendas de su caballo y se internó en el bosque, profundamente triste y decepcionado. [...]

CONTINUARÁ...

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