martes, 19 de abril de 2011

INVASIÓN DE PALOMAS

Mi hermana le tiene fobia a las palomas entre tantas otras cosas (las multitudes, los cambios, la vida misma). Cuando hay algunas en la vereda, ella cruza la pista. Siempre se siente atacada por las palomas, quienes algunas veces le impiden seguir caminando, se hacen la caca sobre ella, se han metido por la ventana de su cuarto y hasta la han golpeado en la calle con su torpe vuelo.
De verdad que se han vuelto torpes para volar y se están acostumbrando a caminar como los peatones. Cuando están comiendo en medio de la pista ni se quieren mover y uno tiene que esquivarlas, bajar la velocidad o hasta tocarles el claxon.
Tengo una vecina que ama a los animales y alimenta  a todas las palomas de Breña. Al inicio pensé que se trataba de un acto generoso al darles un puñado de arroz que no es gratis para nadie; pero con el tiempo fui viendo que la vieja ésta las estaba convirtiendo en sus mascotas. Ya no era un poquito de arroz, sino las sobras del día anterior, sopa, guisos, de todo.
Lo que más me fastidia es que se han apoderado de las calles, comen afuera de la casa de esta señora, y claro... nadie come en el baño, así que todas se van a los cables de luz que están al frente y ahí esparcen sus regalitos a los distraidos transeúntes. Por lo tanto, si camino con mi hermana ya no podemos pasar por esa vereda y tenemos que caminar por el baño de las palomas.
En estos días, las atrevidas han decidido robarle la comida al perro de mi tía. Ahora, comen hasta Pedigree. El pobre perro ya no sabe cómo espantar a las palomas rateras.
Habrá quienes digan que las palomas son lindas, son avecitas indefensas que alegran con su cantar. Mentira, no lo son y su cantar... ese famoso "cú- culi" no es nada agradable en las mañanas sobre todo si han decidido hacer su nido en la azotea de tu casa; y ni qué decir de los bichitos que tienen, son tan pequeños que ni te das cuenta que los tienes en el brazo caminando. Son blanquitos y posiblemente miden la tercera parte de una pulga bien alimentada.
Tampoco estoy de acuerdo con la gente que las mata por placer o por un rencor personal como el señor que hace algunos años envenenó a varias en el parque, el único posiblemente, que tenemos en Breña.
Pero sí me preocupa una posible invasión de palomas, que pierdan la habilidad para volar y se contenten con caminar entre nosotros, que se apoderen de las calles y hasta nos despojen nuestras pertenencias.

2 comentarios:

  1. Ja! Ya te faltaba un comentario sobre la palomafobia de Ceci, te faltó decir que ella prefiere caminar al costado de los fumones de Breña antes que caminar junto a las palomas...

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