viernes, 25 de marzo de 2011

LA JUSTICIERA

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...

Vive en Breña, trabaja en San Isidro y viaja siempre a Chancay. Llama por teléfono a Japón todas las semanas y espera a su amante que llegue de Huaral. Es buena hija, buena vecina, buena amante y buena amiga. Pacífica, paciente, calmada… definitivamente no.
La última vez que la vi fue mientras cruzaba la pista y se peleaba consigo misma; no era loca, pero amaba pelear. Pregúntenle si no a los cobradores de combi que ya la deben conocer.
Pero cuando le preguntas por qué pelea con todos hasta con su voz interna, ella dice que lo hace por una buena causa, no por pleitista… se ha puesto de sobrenombre La justiciera de Breña. No, en realidad yo la llamo así y ella no lo sabe.
En los últimos meses ha decidido defender a mujeres inocentes que se cruzan a diario con pervertidos que atacan con sus comentarios melosos y miradas enfermas. Les pone trampas.
Ella camina por las hermosas calles de Breña (sarcasmo) y detecta al infractor. Éste está llamando a su enamorada desde un teléfono público y entretiene la vista cada vez que pasa una chica delante de él. No es nada discreto… así que la justiciera se prepara para el ataque.
Comienza a caminar coquetamente y pasa delante de él y cuando el pervertido se prepara para mirarla, ella voltea de golpe y le dice: QUÉ??? YA ME VAS A MIRAR EL POTO???? El pervertido no sabe qué hacer y por lo visto, la novia le acaba de colgar el teléfono.
Otro día, mientras se dirige a comprar las cosas del hogar encuentra a otro que mira y desviste a las mujeres con los ojos. Su estrategia varía y ahora aplica la mirada penetrante para humillarlo. Lo mira como águila dispuesto a atacar a su presa. Entonces, el pervertido 2, inocentemente hace contacto visual con ella, quien gesticulando a más no poder y en cámara lenta le dice: MAÑOOOOOSOOOO!!!!
Gracias justiciera por defender a las inocentes mujeres breñenses, ahora me siento segura en las calles.


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