lunes, 28 de marzo de 2011

HISTORIAS DE TAXIS

Algún día haré mi libro recopilando las historias de los taxistas, espero nadie me robe la idea.
He pasado por muchos taxis y he encontrado taxistas de todo tipo: los callados, los renegones, los relajados, los que te dejan pensando cómo hicieron para pasar el examen de manejo, los cultos, los que buscan novia, etc. De todos he aprendido algo.
Recuerdo al taxista que me contó que Peluchín, el de “Amor Amor” era gay. Me dijo como secreto: “Señorita, a qué no sabe lo que me acabo de enterar… El Peluchín es gay y lo de Sofía Franco es pantalla”. En esa época no sabía quién era Peluchín así que no le tomé importancia, pero él continuaba con el chisme: “Hace un ratito que llevé a una chica con su enamorado y ella le contaba que tenía una amiga que tenía un primo que trabajaba con un amigo que lo conocía y sí, él es gay”. Y fue por otro taxista que me he enteré que Gisela Valcárcel no es buena gente, porque su prima le contó que trabajó para ella y era mala.
Un taxista me dijo que no crea en las encuestas, sólo los taxistas sabían quiénes ganaban las elecciones y me volvió a decir: “Acuérdese de mí cuando le digo que Susana Villarán va a ser alcaldesa de Lima”. Y tiene razón, ellos hacen sus propias encuestas con cada pasajero. Apenas me ven me preguntan si voy a votar por Keiko o si voté por Fujimori. Les digo que no y hay quienes me celebran y otros que me juzgan.
No falta el taxista que me pregunta si conozco a alguno de sus conocidos con ascendencia japonesa. Muchos creen que todos nos tenemos que conocer. También he conversado con taxistas que me preguntan si no me gustaría casarme para darles la visa.
Fue muy gracioso cuando tomé un taxi desde La Molina hasta Breña. Desde que pregunté si me podía llevar, el taxista empezó a hablar de restaurantes y cada vez que pasaba por uno suspiraba y decía: buffet, pollo a la brasa, cebichito… Compartió el tip más importante cuando vas a un buffet: “Nunca tomes gaseosa. Primero come y ni agua se te ocurra tomar, porque si no pierdes”.
Por ahí otro taxista me contó que acababa de salir de la cárcel. Acababa de dejar a una chica en su casa, cuando una pareja le dijo que se estaba mudando así que le pidieron que ayude a meter las cosas en la maletera. Al avanzar dos cuadras un patrullero lo empezó a seguir y el pasajero le dijo que ni se le ocurra parar porque si no lo mataba. Lo detuvieron como cómplice de robo y tuvo que pasar 4 meses para que la chica a la que llevó ese día fuera a atestiguar a su favor y lo dejaran libre.
He conocido a taxistas orgullosos de su familia y otros que ni quieren saber de sus hijos. Varias veces he escuchado que les gustaría que regrese la educación premilitar y otras, me preguntan qué colegio les recomendaría. Me he encontrado también con profesores, ingenieros, algunos empresarios que lo perdieron todo, psicólogos y también algunos que se arrepienten de no haber terminado el colegio.
Es interesante prestar atención a lo que cada uno de ellos dice; con este tráfico limeño nada mejor que tomar las cosas con calma y conversar…


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