lunes, 28 de marzo de 2011

¿ERES INTELIGENTE?

Nosotros tenemos la costumbre de clasificar a las personas en inteligentes y brutos. Si ven tus notas de Matemática y de Comunicación suelen determinar a qué grupo perteneces. Hay muchas personas que se frustran cuando se dan cuenta que son malos para los números y peor para las letras. "Soy un bueno para nada, ya no sé qué estudiar". Y de pronto vemos que esta persona resulta elegida como el mejor amigo de todos o puede ser el que destaca en una banda con sus amigos, quizás tiene talento para actuar o jugar fútbol, quién sabe... ¿Acaso no es también inteligente?
Howard Gardner propuso que la inteligencia consiste en ser capaz de resolver problemas y elaborar productos valiosos para la humanidad. Entonces, si tomamos en cuenta esta definición nos daremos cuenta que, por ejemplo sin la música no vivimos, sin los deportes tampoco, si no existieran personas capaces de escucharnos sería más difícil superar nuestros problemas, si no nos conociésemos no podríamos afrontar situaciones; por lo tanto hay personas inteligentes que no necesariamente son los matemáticos, los ingenieros, los científicos, los escritores y los empresarios.
Para él no existe una sola inteligencia sino seis o siete. Siempre se da énfasis a la inteligencia lingüística y la lógico- matemática, pero existe también: la musical, la espacial (jugadores de ajedrez, escultores, pintores, diseñadores de herramientas, juguetes o aparatos, también de espectáculos, arquitectos, etc), la inteligencia corporal- cinestésica (artistas, artesanos, cirujanos, deportistas, etc.), la inteligencia naturalista  (que supone establecer distinciones trascendentales en el mundo natural: quienes se decican a preparar alimentos, a construir viviendas, a proteger nuestro entorno, quienes extraen minerales, etc.), y existen las inteligencias personales.
Las inteligencias personales se centran en el conocimiento del ser humano y así encontramos dos tipos: la inteligencia interpersonal que consiste en diferenciar las personas, entenderlas, colaborar con ellas y si es necesario, manipularlas (con un fin positivo), y por otro lado, tenemos la inteligencia interpersonal que es la capacidad de conocernos, de identificar nuestros sentimientos, nuestras virtudes y los defectos. Estas inteligencias son también importantes, ¿por qué hay candidatos a la presidencia que pueden ser muy hábiles, muy buenos en letras y números, pero no son capaces de llegar a la gente?, ¿por qué hay otros que sin saber mucho logran crear vínculos con el pueblo?
Sería muy bueno que en los colegios y en casa se deje de etiquetar a las personas como inteligentes o brutos, y se tome en cuenta en qué somos buenos. No existen "los buenos para nada", esto nos lo han hecho creer cuando éramos niños.

Referencia:
Gardner, Howard. "Mentes flexibles". Barcelona, Ed. Paidós Ibérica, 2004

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