miércoles, 23 de marzo de 2011

EL ADVERBIO

Este es otro cuento que hice durante mi primer año de trabajo. Estuve de auxiliar y la experiencia fue interesante. Conocí gente muy buena como también personas que me hicieron la vida imposible. Mis alumnos fueron lo máximo y aprendí mucho de ellos.
Esta historia fue creada en un taxi, regresaba de trabajar y por lo visto había tenido un mal día siendo auxiliar. Ahí va...

El adverbio se coloca detrás del verbo según la gramática inglesa. I work hard, I work fast, I work nicely, I work bla bla bla...sí es cierto... ¿Qué puedo hacer? Soy como el adverbio, un complemento nada más tal como lo define la gramática, soy el adverbio que acompaña al verbo, a un verbo que sí es lo más importante de una oración. Yo soy el complemento, la auxiliar o la adjunta como algunos han decido llamarme. Yo nací para ser un verbo ¿entiendes? Porque quiero acción, quiero ser lo más importante, la parte central, pero no por una cuestión ególatra sino porque pienso que quien no quiere ser la protagonista principal de su propia historia debe ir a un psicólogo.

Estudié cinco años y he leído tanto en tan poco tiempo... He tenido pocas amanecidas porque así lo decidí, hice todo cuanto pude en el más corto tiempo, me organicé, fui responsable y aunque falté a muchas clases, siempre me esmeré por ser la mejor profesora y hoy sólo soy la ayudante.

Habrá quienes digan: “No te quejes, ahí la haces linda... no programas, no entregas registros, la responsabilidad es mínima, todo es fácil”  Pero quién dijo que me gustan las cosas fáciles.

Ahora, soy la Miss Susi, hasta el nombre me lo cambiaron. Posiblemente soy Susi con y, o con ie al final, ni sé cómo se escribe mi nuevo nombre. Soy Susana, no Susi, Susie ni mucho menos Susy con “y”. Bueno, algunos dicen que así mi nombre suena más tierno, más dulce... a mí me da la impresión que es nombre de vedette o de gay. Sin embargo, no dejo que me afecte, me río de mi nuevo nombre, de mi nueva faceta, de mi nueva vida...

Me gradué como Licenciada en Educación en la especialidad de Lengua, Literatura y Comunicación y decidí ser profesora de lengua porque amo la mía. Es una lástima que hoy tengo un seudónimo en inglés. A veces pienso que prefiero ser la Seño del Agustino, al menos ahí sí era la Seño Susana, profesora de Lengua, Literatura y Comunicación, pero mis metas me obligan a dejar por el momento ese otro contexto.

Podría pasar quejándome de mis responsabilidades como auxiliar, adjunta, complemento, ayudante, etc. y por supuesto que lo haré. Te lo resumo de esta manera: Si alguien se orina yo soy la que mejor sabe solucionar esos problemas, si alguien se enfermó quién mejor que yo para ponerlo al día, uy una profesora se siente mal, ya agarra tu plan de clase e improvisa, demuestra que eres egresada del pedagógico. “Miss Susy, se me perdió el lápiz, no está mi cuaderno, se me caen los mocos, quiero ir al baño, no sé limpiarme, me siento mal, llévame a la enfermería, pega estas fichas en el cuaderno, sácame copias, pídele los Flashcards a la otra miss, mira esto, trae lo otro, ven, anda, corre, haz... “ ¡Basta!  ¡Odio los verbos imperativos! A veces odio al verbo que me hace la vida imposible.

Reconozco que nadie me obligó a pasar por esto, la decisión fue mía y aún creo que fue una buena elección. No es abuso, ni maltrato lo que recibo porque es el trabajo propio de una auxiliar de la educación, el problema es que no estudié para desempeñarme en eso.

El adverbio siempre será adverbio y el verbo siempre será verbo. Las funciones de cada uno son distintas dentro de la oración, por eso me muerdo la lengua; me mantengo alerta, pero siempre en un segundo plano; respeto la estúpida regla de no conversar con los papás de mis alumnos; me inspiro y respondo notas ofensivas con asertividad y firmo con el nombre de las otras misses cuando muchas veces he querido poner el mío. En fin, sé que debo respetar las funciones que el manual contempla. Eso lo tengo claro, así como tengo claro que no pienso ser un adverbio por el resto de mi vida. Esto sólo es un paso en mi andar como profesora.

Entonces por el momento, sólo recuerdo una y otra vez esta definición de la gramática: “El adverbio modifica directamente al verbo, a un adjetivo o a otro adverbio”. Por lo tanto, sé que mientras siga siendo la auxiliar de otros verbos, podré influir en algo en las verdaderas misses: modificar alguna pequeña cosita que no me parece, dar mis sugerencias, mis ideas, mi trabajo, e incluso darle mayor sentido al resto de la oración.


Susana Tamashiro
Licenciada de la Educación en la Especialidad de Lengua, Literatura y Comunicación.
5.01 pm


2 comentarios:

  1. Este es uno de los cuentos que más me gustan de este blog....
    Sigue escribiendo y sigue publicándolos.

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