lunes, 7 de julio de 2014

Con respecto al mundial 2014...

Con toda esta fiebre del mundial, quienes no tenemos la suerte de ver a nuestra selección en ella, adoptamos un país y hasta parece que nos hubiésemos nacionalizado. Somos peruanos - alemanes, holandeses, argentinos y brasileños. Cuando veo el Facebook, la gente que realmente se toma en serio las cosas del fútbol se pelea en defensa de un jugador, se molesta con el árbitro, sufre cada minuto de un partido que no es de su país e idolatra y juzga severamente a los jugadores por acciones que no sabemos si son reales o fueron creadas por las redes sociales.
Así, hace algunas semanas Messi fue odiado por no saludar a un niño, luego él aclaró que no lo hizo a propósito y después la gente empezó a alabarlo porque en realidad ama a los niños y los ayuda. Pasó de ser odiado a amado. Después apareció otro video donde se ve que nuevamente Messi ignora al niño y otra vez la gente se le viene encima.
Cristiano Ronaldo fue humillado porque no brilló en el campeonato, pero luego se convirtió en un ser excepcional cuando dijeron que se había cortado el pelo igual que un niño que había sido operado de un tumor. Escuché que todo esto no era real... bueno, ¿alguien sabe qué es real hoy en día?
La gente llora por Neymar porque le golpearon muy fuerte e insulta al colombiano y a su hija porque Neymar no podrá jugar contra Alemania. ¿Acaso la hija tiene la culpa de algo?
James Rodriguez también es un héroe y el pobre Manco, que ya a nadie le importaba, volvió a ser mencionado en las redes sociales, como un perdedor. Y nos encanta disfrutar de los éxitos de los otros, porque nosotros no llegamos otra vez al mundial, pero nos encanta más destruir lo nuestro y nos divierte ver cómo un peruano es un perdedor.
Y tras decir todo esto, me voy a dormir para poder estar tranquila mañana, pintarme la cara con los colores de Brasil, poner una bandera argentina en mi ventana, soñar despierta con Van Persie y seguir pensando... ¿Cuándo llegará Perú al mundial?



lunes, 17 de marzo de 2014

QUÉ PASARÍA SI NO MINTIÉRAMOS...

Muchas veces nos quejamos porque alguien nos ha mentido o nos ocultó la verdad. Siempre decimos a los niños que deben decir la verdad y nada más que la verdad, pero cuando los chicos dicen abren la boca para decir lo que realmente piensan los callamos o tratamos de disimular lo que han dicho, les enseñamos a no decir toda la verdad... a disfrazarla un poco para no dañar susceptibilidades, ¿les enseñamos a ser mentirosos?
¿Qué sería si no pudiésemos mentir? ¡Qué terrible! Me imagino diálogos como "¿Cómo estás?" "Estoy mal porque acabas de llegar y no me caes" o en una entrevista de trabajo "¿Cuál cree que es su peor defecto?" "Tengo tantos... soy irresponsable, maleducado, cochino y puñalero..."
Vi solo una parte de esta película que aborda el tema, y me pareció muy graciosa...


sábado, 15 de marzo de 2014

SIN CASTIGOS NI PREMIOS

Hoy estaba leyendo el libro "Crecer con confianza" de Justine Mol, la portada dice "Educar sin castigos ni recompensas". Esto me dejó pensando si es posible educar de esa manera o si son necesarios los premios y castigos. Cuando se habla de castigos no se refiere a los golpes, sino a palabras de desaprobación o miradas de decepción, y cuando dice premios, se refiere a tanto lo material como a elogios.
Pienso que vivimos condicionados por los premios y castigos. Premios de todo tipo y para todas las edades. Para los niños, regalos si pasan el examen, stickers y caritas felices si hicieron bien una actividad, tickets que pueden ser cambiados por peluches u otros juguetes, y para los adultos premios como el sistema de acumulación de puntos al comprar para luego ser canjeados por productos, o los billetes de un resort que recibes cada vez que realizas una actividad y que finalmente te permiten participar en una subasta con grandes regalos...
Me considero una adulta cronológicamente pero con el espíritu de una niña competitiva que ama los premios. Me da un poquito de vergüenza reconocerlo pero es la verdad y me gusta recibir premios materiales o no. Por ejemplo el reconocimiento en el trabajo a través de una felicitación oral o escrita, un trofeo, un regalo, dinero... sí, tengo que admitir que  a veces funciono mejor cuando hay un estímulo. ¿Será que soy así porque así aprendí en la escuela? ¿Será normal o será que la sociedad cree que esto es lo normal y vivimos equivocados?
Y luego pienso en los castigos... ¿La gente respetaría las señales de tránsito o manejarían mejor de no haber una multa? ¿toda la gente iría a votar libremente si no fuera obligatorio? ¿la gente seria menos corrupta si no fuese penado por la ley? Al parecer aún no estamos preparados para vivir sin castigos. ¿Pero será que no lo estamos porque siempre hemos dependido de ellos desde que somos pequeños?
Entonces, me pongo a pensar en los niños. ¿Será posible educarlos sin premios? Me gusta la idea de educar con la empatía y la confianza. Me gusta explicar a los niños el porqué de las cosas,que entiendan y que hagan lo que quieran sabiendo por qué lo hacen, que no esperen nada a cambio, que lo hagan por convicción propia... pero ¿es posible? y si es posible ¿cómo hacerlo?

Profe, me aburre.

Hoy estuve analizando cómo debe ser la nueva forma de enseñar si las formas de aprender están cambiando... 
No soy de la generación que nació con la tecnología como algo natural. A diferencia de mis alumnos, yo sí me he sorprendido con la llegada del Internet, el uso de la cámara web, el iphone, entre otros. No soy tan joven como ellos; sin embargo, me gusta mucho YouTube y otras cosas supuestamente modernas. Antes mi pasatiempo era leer, y ahora, lo digo con un poco de vergüenza, es ver videos de todo tipo en YouTube y paso de uno a otro con mucha rapidez. Si algo me aburre dentro de los 10 primeros segundos, busco otro y listo. Me he vuelto impaciente, esos dos segundos para cargar el video a veces me parecen horas. En algunas ocasiones el video es bueno, realmente bueno y ni aún así lo termino de ver porque he descubierto otro que llama más mi atención. Mi forma de ser está cambiando... mi forma de actuar, de pensar, la noción del tiempo, mis intereses... 
Ahora, pienso en los estudiantes, que sí han nacido en la época que nada sorprende. Están sentados, no todos por decisión propia, frente a un profesor. Tal vez este profesor es aburrido y habla sin parar. Él cree que lleva hablando 2 minutos, pero los chicos miran el reloj y han pasado 10. (No creo que un video de 10 minutos tenga éxito en YouTube, es demasiado largo)  Regresando al aula, aquí no existe la opción pasar a otro video. No podemos poner Mute, Stop, cerrar la ventana... abrir otra... bueno, puede ser que exista las opciones: pensar en otra cosa, empezar a jugar con lo que tengo en la mano, hablar con mi amigo que se sienta a mi lado o simplemente soñar...
Entonces, ¿qué debemos hacer los profesores? ¿debemos hablar menos? Definitivamente sí. ¿Debemos competir con las nuevas tecnologías, que ya no son tan nuevas, pero para muchos profesores sí? ¿qué hacer? ¿Cambiar? ¿Cambiar cómo?


jueves, 2 de mayo de 2013

NADINE Y COSITO

Una caricatura muy buena de Carlín que salió en La República y que está rápidamente siendo copiada en los muros de facebook.


¿Y DÓNDE ESTÁ EL LIBRO DE FELICITACIONES?

Uno de mis grandes martirios es hacer trámites. Toman tiempo, te quitan el buen humor y la paciencia, son aburridos... es decir, para mí hacer todo tipo de transacción o trámite de documentos me resulta engorroso.
Recuerdo mis primeros trámites para matricularme en la academia de inglés. Hacer una cola aquí, luego correr hacia la otra fila, recoger un papel, hacer un pago, esperar en otro lugar para recoger el libro... ¡qué aburrido! Me preguntaba por qué este proceso no podría ser más ágil sin necesidad de tanta fila, espera y desespero.
Hacer los trámites de certificados de estudios o de mi título... otra tortura. Hay que cruzar los dedos para que la señora que atiende esté de buen humor y atienda sin desprecio. Luego a esperar no sé cuántos días útiles, estas fotos no sirven, este papel está doblado, firma aquí, pide perdón, etc.
Tuve la mala suerte de ser atendida por una chica malcriada en la RENIEC de Jesús María. Para sacar un certificado es necesario hacer el pago en el Banco de la Nación y llenar un papelito. En este tú señalas qué tipo de certificado necesitas: de nacimiento, de matrimonio, defunción, etc. Después de tanto tiempo, llegó mi turno. La señorita tipeó el nombre y con una mirada de odio me dijo: ¡No está acá! El año que tú me dices no hay y me leyó todos los homónimos con fastidio. Pasado un tiempo de preguntas de mala gana y mis respuestas, se dio cuenta que yo no buscaba un certificado de nacimiento sino uno de matrimonio. Repentinamente su trato déspota desapareció, bajó la cabeza, se puso roja y me dio rápidamente el documento que necesitaba. ¿Para qué nos hacen llenar el bendito papel si no va a ser leído? "Muy amable, señorita. Me acaba de arruinar minutos preciosos de mi vida con su trato de "m", pensé.
Hoy fui al banco a hacer un depósito. Para ser más específica, porque esto merece ser destacado, fui a Scotiabank de Alfonso Ugarte. Había cola y pensé: "Oh no, otra vez a esperar". Sin embargo, la fila avanzó rápidamente y cuando llegó mi turno recibí un servicio muy bueno.
Es raro, pero en el camino de regreso tenía una sensación de felicidad inexplicable. Será que estoy tan acostumbrada al trato grosero de algunas personas que esta amabilidad natural de quien me atendió en la ventanilla me alegró el día. ¿Dónde está el libro de felicitaciones? Al parecer no hay.
Cuando llegué a mi casa entré a la página web de Scotiabank y hay una sección para enviar mensajes. Las opciones son: consultas, sugerencias, quejas, reclamos. No había una sección para comentarios agradables, así que entré a consultas y envié mis felicitaciones.


martes, 30 de abril de 2013

CUIDADO CON TUTEARME

Un ejemplo muy gracioso sobre el uso de tú y usted es este que habla acerca de un jefe que preocupado por su empleado que se empieza a ausentar al mediodía durante la jornada de trabajo, contrata a un detective para que lo siga y le explique el misterio.
El detective lo sigue y con la información se dirige al jefe.
Su empleado sale normalmente al mediodía, toma su auto, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus cigarros y vuelve a trabajar.
El jefe le dice que eso es perfecto, no hay nada de malo en eso; a lo que el detective le pregunta: "¿Puedo tutearlo?" Por supuesto, le responde el jefe. Entonces repite la información: "Tu empleado sale normalmente al mediodía, toma TU auto, va a TU casa a almorzar, luego le hace el amor a TU mujer, se fuma uno de TUS cigarros y vuelve a trabajar".